No.33282
He hablado con varias amigas trans sobre esto, el problema está en que en el pasado se hablaba de esto como algo que se tenía que «curar» de manera forzada, incluso si esto significaba que solamente reprimía su malestar y pretendiese vivir así.
Por otra parte hay dos vistas, los que toman esto como una situación médica, y los que lo ven como una cuestión de identidad. Con los primeros argumentando que no debería haber un estigma a las personas con disforia y que el tratamiento puede o no conllevar la transición, mientras que los últimos argumentan que no todas las personas trans tienen disforia y que este proceso se puede hacer independientemente de ese malestar.
El problema de medicalizar esto al completo, es que los psicólogos tendrían que ser mucho más rigurosos y objetivos en los aspectos para diagnosticar la condición, aceptar a los pacientes y definir el tratamiento adecuado sin usar esto como una justificación para dar menos tratamientos a quienes sí lo necesitan o estigmatizar a las personas para hacer regresiones en los derechos humanos.
También está el punto de que el trastorno de identidad de la integridad corporal suele presentarse con un deseo por amputar miembros saludables, lo que genera una discapacidad física porque limita su movilidad y su interacción con el mundo. La disforia puede hacer que la persona desee cambiar la forma y la apariencia del cuerpo, y no en condición de una discapacidad, más allá de la pérdida de la capacidad reproductiva.